Mi vestido
Por: Teté Salcedo
Elegir el vestido de novia, es una de las cosas más complicadas
con las que puedes encontrarte durante toda la planeación de la
boda, ya que será poco menos que misión imposible materializar
en gasas, organzas, santines, pedrería, lentejuela y demás, el
sueño de toda una vida.
A veces nuestro sueño y la ilusión de vernos enfundadas en tal o
cual diseño es más fuerte que cualquiera de las otras cosas que
son necesarias para la realización de ese Gran Día. Y esa idea
puede convertirse en una verdadero dolor de cabeza que te hará
desfilar por todas y cada una de las casas especializadas.
Lo más recomendable es que al momento en que vayas a ver
vestidos, abras tu mente a cualquier opción. Cerrarse a tal o
cual idea, puede ser un gran candado que te impedirá lograr tu
objetivo o te tardarás demasiado en conseguir eso que deseas sin
que realmente conozcas los resultados.
A veces, la idea del vestido de princesa que siempre has deseado,
no es lo más recomendable para ti, ya que ese tipo de diseño te
hace resaltar características que más valdría dejar de lado para
destacar tu hermosa cintura o el talle tan estilizado que tienes.
Quizá lo más adecuado sería que te pusieras en manos de las
especialistas que se encuentran en las casas de novia. Ellas
saben perfecto qué le queda a cada tipo de cuerpo, qué es lo más
recomendable para destacar atributos físicos hermosos y
disimular aquellos otros que te pueden restar un poco de la
perfección que quieres lograr en el día de tu boda.
Y si fueras a ir con un diseñador o diseñadora, igualmente,
escucha las opiniones que te puedan dar; si ya te has decidido
por uno, definitivamente, es porque confías en su trabajo y
estarás segura en sus manos, así que no dudes en dejarte llevar
por las tendencias de la moda y sus comentarios.
Tú serás quien les vaya diciendo qué es lo que buscas, cuáles
son tus preferencias en cuánto a diseños, colores, texturas y,
claro está, presupuestos. Y ellos como expertos te irán dando
opciones para que realmente luzcas como te mereces.
Si vas a ver vestidos a casas especializadas en ajuares de
novias, ve con el tiempo suficiente para que te pruebes todas
las opciones que se te presenten, ya sea las que tú elijas o las
que te ofrezcan los especialistas del lugar.
Permite que te prueben tanto el vestido como el ajuar. Las cosas
cambian cuando te ves con el atuendo completo. Creo que en esos
momentos es cuando por primera vez dentro de todos los
preparativos, empiezas a verte realmente como una novia radiante.
Generalmente, primero te mostrarán una o dos opciones de lo que
tú tienes en mente para que veas cómo luces dentro de esos
ajuares de ensueño y, mientras, irán platicando contigo para
descubrir algunas herramientas que les permitirán ofrecerte
otros vestidos en los que podrás verte simplemente regia. No
deseches esas opciones, en su mayoría son las más acertadas.
Claro que si tu ideal es tal o cual modelo y de eso depende el
que tú te sientas hermosa a pesar de los consejos que te den,
pues entonces cómpralo. Lo más importante es que tu estés cómoda
y a gusto en con el vestido que estás portando, pues eso es lo
que proyectarás durante el Gran Día.
Ya sea con diseñadores o en casas especializadas en vestidos de
novia, nunca dudes en dejar en claro tu presupuesto si es un
rubro que te tiene preocupada. En la mayoría de los casos todas
tienen un tope, y ese es un parámetro importante para poder
elegir el vestido adecuado.
Una vez un diseñador que me contó que por la franqueza de una
chica con respecto a su presupuesto y las ganas con que ella
llegó a pedirle el diseño de su vestido de novia, él se ajustó a
sus necesidades para poder complacerla y ofrecerle algo que
llenara sus expectativas.
Ya que elijas el vestido que te hará la mujer más hermosa para
tu príncipe azul, entonces será momento de buscar los demás
elementos del ajuar; ya sabes cómo es, entonces, ya tienes el
estilo más o menos a seguir para comprar tu tocado, el lazo y el
ramo, los zapatos, entre otros.
Es importante, tomar en cuenta los elementos del diseño del
vestido para que no vayas a sobrecargarte por querer colgarte
hasta el molcajete. O igual, ponerte cosas que siempre habías
soñado con usar, pero que ahora por el modelo de tu vestido, no
se llevan muy bien.
Por ejemplo, si tu vestido está bordado al frente y lleva
chaquiras, canutillos y cristales, entonces olvida por completo
una gargantilla demasiado sobresaliente, quizá algo delicado que
no le haga sombra, pues entonces, le restarías lucimiento a la
parte más importante.
La idea es que conjugues tus ideales con la experiencia de los
que a eso se dedican. Pon tu toque personal y deja que ellos
hagan el resto. La fórmula no falla.