
Consejos para el banquete
nupcial
Una vez ha tenido
lugar la ceremonia nupcial, llega el momento de celebrarlo. Y
estas celebraciones dan comienzo precisamente con el banquete de
bodas. No debemos descuidar su organización o nos arriesgaremos
a dejar empañar el recuerdo del evento.
Al banquete
generalmente van a asistir un gran número de comensales, con los
gustos más dispares, e incluso puede que alguno con
restricciones médicas, culturales, o incluso religiosas, sobre
el menú.
Al elegir el
restaurante o salón donde celebrar el evento, un factor
importante será el precio. Los costes pueden variar enormemente
en función de donde vaya a celebrarse el banquete, así que
deberemos ajustar la elección al presupuesto que tengamos en
mente. Pero no sólo el precio, que obviamente influirá en el
tipo de menú que podremos esperar, debe ser tenido en cuenta. La
localización del restaurante y sus posibilidades de acceso
resultan igualmente fundamentales. Hay que reconocer que
celebrar el banquete en una casa rural en plena naturaleza tiene
su encanto, pero llegar hasta allí puede ser un problema, sobre
todo para aquellos invitados que hayan tenido que desplazarse
desde otras ciudades, incluso desde otros países, y que
posiblemente no dispongan de automóvil propio. Una solución es
contratar los servicios de un autocar con chofer, aunque suponga
un coste adicional.
Otro punto
importante al elegir el restaurante es el abanico de menús que
nos puede ofrecer. Como hemos indicado más arriba podemos
encontrarnos con gustos de todo tipo entre los invitados, así
que menús arriesgados o demasiado innovadores no suelen ser
buena idea. En este caso es mejor pecar de cautos y optar por
unos platos tradicionales, pero de calidad. Al entregar las
invitaciones de boda deberemos también averiguar que invitados
van a requerir un menú especial. Podemos encontrarnos con
personas alérgicas a determinados alimentos, como por ejemplo
mariscos, podemos encontrarnos con invitados vegetarianos,
podemos encontrarnos con invitados con restricciones de tipo
religioso, etc. Es fundamental tener una idea aproximada que
plantear al restaurante y así valorar las opciones que nos
ofrezcan.
Para el postre
siempre podremos recurrir a la consabida tarta nupcial, que
puede resultar exquisita, o podemos optar por otro tipo de
repostería. Hoy en día cada vez es más frecuente ofrecer
bandejas con pequeños dulces y pasteles en cada mesa
sustituyendo al tradicional trozo de tarta.
Tradicionalmente
el banquete solía celebrarse en un salón repleto de largas mesas
para decenas y decenas de personas, pero poco a poco se va
sustituyendo por el uso de mesas redondas y más pequeñas, para
unos 10 o 12 comensales, en las cuales ningún invitado se
encuentra especialmente alejado, o en una posición de
privilegio. Tanto en un caso como en el otro, es importante que
a cada invitado se le asigne su lugar correspondiente en la mesa
mediante una pequeña tarjeta con su nombre escrito situada en el
asiento asignado. También resulta de utilidad recurrir a la
figura del “plano mesero”, es decir, de un pequeño esquema de
las mesas y las personas asignadas a cada una, situado a la
entrada del comedor. De este modo evitamos el pequeño barullo de
comensales buscando su lugar por todo el salón. Otro punto
importante a evitar, y que antaño era relativamente frecuente
aunque afortunadamente se encuentra cada vez más en desuso, es
crear la llamada “mesa de los niños”. Es decir, una mesa con
menú especial, infantil, en la que se reunían todos los niños y
jóvenes hasta una determinada edad. Aparte de marginar un tanto
a estos invitados situándolos a un lado, supone un problema a
los padres de aquellos niños más pequeños que inevitablemente
pasarán toda la comida levantándose para ir a comprobar si
necesitan ayuda.
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