
Superar el estres antes de
la boda
Autor: Alicia López de Fez. Psicóloga (Valencia.)
En ocasiones, las parejas que están próximas a casarse pasan por
la siguiente situación: cuando se acerca la fecha de la boda,
olvidan lo romántico del compromiso y del noviazgo... y la
relación entra, paradójicamente, en un periodo de crisis
motivado por el estrés que generan los preparativos.
El estrés se produce cuando creemos que una situación desborda
nuestros recursos o capacidades. En concreto, en el estrés
prenupcial, los novios se sienten desbordados por los
preparativos de la boda, los gastos que se avecinan, las
intromisiones de los familiares y, como consecuencia, surgen
comportamientos agresivos, desinterés y, en ocasiones, incluso
reacciones de huida que pueden desembocar en el deseo de
finalizar el compromiso.
La verdad es que planificar una boda no es tarea fácil. La gran
mayoría de los novios se preocupa durante los meses previos por
conseguir que ese día sea inolvidable, especial, tal y como lo
han soñado toda su vida, por lo que dedican mucho tiempo y
esfuerzo a los distintos aspectos que engloba la organización de
su boda. Toda esta energía, unida a los gastos y, en general, a
la nueva vida que van a comenzar juntos originan un ambiente de
tensión y estrés.
Pero la boda
está ahí y hay que organizarla. Por ello, más que intentar
cambiar la situación en sí, los novios deben cambiar su manera
de valorarla, esforzándose por incrementar sus recursos para
hacer frente a los obstáculos que se vayan presentando y por
adquirir otros recursos nuevos que antes no necesitaban o, al
menos, no tan urgentemente. En definitiva, tienen que aprender a
hacer del estrés su aliado y aprovechar la presión para
dedicarse positivamente al desafío de organizar una boda. Quizás
requiere un esfuerzo grande, pero este esfuerzo va dirigido
hacia algo que tiene un verdadero sentido positivo para los
novios.
A continuación, y para todos aquellos que os sintáis
identificados con este momento, os expongo algunas ideas que os
ayudarán a controlar el estrés prenupcial y convertirlo en
vuestro aliado.
Tratar de ver la organización de la boda como algo positivo,
pensando que las cosas saldrán bien y evitando las quejas
continuas sobre las dificultades que se presentan.
Comunicar abiertamente y con calma los problemas que vayan
surgiendo, lo que evitará discusiones innecesarias con
familiares y amigos.
Pedir ayuda y delegar parte del trabajo: no se trata de que los
novios lo abarquéis todo vosotros solos. Probablemente haya
personas a vuestro alrededor que estén deseando echaros una mano
y basta con que se lo pidáis. También podéis, y siempre que
vuestro presupuesto os lo permita, contratar los servicios de un
profesional especializado en la organización de bodas.
Realizar una buena planificación de las distintas actividades
para evitar así los nervios y las prisas de última hora.
Y, por último, practicar alguna técnica de relajación que os
ayude a rebajar la tensión y a ver las cosas con perspectiva.
Se trata de ir
creando un antecedente para que, ya como matrimonio, la
complicidad de los preparativos garantice aquello de “… Y fueron
felices”.
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