
Clave para un matrimonio
perfecto
Pareja

Cuando se piensa
en los resultados que un matrimonio logra en su relación a
través de los años, sin dudas el noviazgo es la clave de todo.
Pero ¿De qué depende un buen noviazgo? ¿Cuáles son las claves a
considerar para saber si un noviazgo llevará a un matrimonio
feliz y duradero? Lo primero que debe considerarse es saber si
se ha elegido a la persona correcta. Muchas personas creen que
el único requisito para saber si se ha elegido a la persona
correcta es un cariño apoyado por la pura pasión. Pero si bien
la pasión es un ingrediente importante en el inicio de una
relación, no basta en sí misma para consolidar un matrimonio
duradero y feliz. No es que exista una receta tal o cual para
asegurarse un buen matrimonio, sin embargo sí existen muchos
indicios que pueden ayudarnos a entender cuales son los
principales factores que ayudan a una relación y cuales los que
la desfavorecen.
La primera
pregunta que muchos se hacen respecto de los fracasos
matrimoniales es ¿Por qué un matrimonio fracasa si el noviazgo
fue bueno? Pero para poder responder correctamente esa pregunta
primero deberíamos revisar sobre cuales bases ha sido formulada.
¿Qué se entiende por “buen noviazgo”? En primer lugar hay
noviazgos que se consideran ‘buenos’ desde una perspectiva muy
poco objetiva; “nos queremos, la pasamos bien y tenemos muchos
planes para nuestro futuro”, es una especie de frase que muchos
novios se dicen a sí mismos, pero cuando se casan y pasa el
tiempo parecen descubrir que lo que se esperaba no ocurrió, que
lo proyectado murió en la fantasía. ¿Por qué? Un amigo o un
familiar puede haber detectado desde fuera y de manera mucho más
objetiva, que esa pareja no tendría buen futuro en su relación;
pero si se animó a decirlo a alguna de las partes interesadas,
hay bastantes probabilidades de que no se le hiciera caso.
Pero luego con
el paso del tiempo, aquella persona debe escuchar resignada cómo
su amigo o familiar le dice “te lo dije, pero no me hiciste
caso”. Esta es sólo la parte anecdótica del problema, el cual es
mucho más profundo y difícil de entender y de resolver a tiempo.
Y es porque generalmente los novios que se sienten enamorados y
acorralados por la pasión, están envueltos en una fascinación
que no les permite ver más allá de lo que quieren ver. Si
detectan que algo no anda muy bien en la relación, anteponen la
fantasía de los sueños que tienen a futuro, piensan que cuando
estén casados todo será diferente, todo será mejor, y los
“pequeños” defectos que ven en el otro los minimizan creyendo
que el tiempo los mejorará; incluso llegan a pensar que los
defectos que el otro ve en una/o también podrán mejorar y que
todo será para bien.
Pero
la realidad de las relaciones personales en la vida,
especialmente las de pareja, es algo muy diferente.
A veces es
preferible enfrentar una decisión traumática durante el
noviazgo, pues si los problemas que surgen durante el mismo se
intentan tapar a base de las fantasías antes mencionadas, más
tarde podría convertir la relación en un matrimonio traumático.
Como habíamos
dicho, muchos creen que el noviazgo es sólo una etapa pasajera y
como tal no evite de la importancia que tendrá el matrimonio,
pero ese es un error muy común y se desaprovecha la oportunidad
de conocer a la otra persona de manera profunda y honesta. El
amor verdadero sólo es tal y como tal duradero, en cuanto está
sustentado por actitudes, sentimientos y acciones que lo afirman
y lo hacen crecer con el paso del tiempo. Estamos hablando de
valores como la sinceridad, la paciencia, la comprensión, el
respeto, la fidelidad, la honestidad con el otro y consigo mismo
y un compromiso real, el desarrollo de la inteligencia emocional
que nos permite poner orden al desordenado mar de la pasión;
todo eso forma parte del amor que verdaderamente puede sostener
la vida en matrimonio.
Cuando
esos valores no se exploran o, lo que es peor, cuando su
ausencia se intenta esconder pensando que “en el matrimonio todo
será mejor”, entonces es muy difícil poder asegurar que la
pareja en cuestión tiene futuro, o al menos, no podemos decir
que su futuro será el mejor. Si la falta de esos valores y
actitudes de vida es ya de por sí una mala señal, los novios que
viven situaciones de celos y llegan al plano de la violencia
verbal o física y continúan con la relación e incursionan en el
plano de la vida matrimonial, se aseguran un futuro de
infelicidad y una vida llena de frustraciones que bien podría
haber sido muy diferente si hubiesen tenido el valor de querer
ver la realidad a tiempo.
Cuando se habla
de un buen noviazgo debería considerarse cada pequeño detalle de
la relación, sin esconder nada, sin enmascarar nada. Por eso es
importante la honestidad con uno mismo, la sinceridad con el
otro y la comunicación abierta y franca entre ambos. Cuando
estos factores se dan el noviazgo se torna transparente, sin
escondrijos. Y un noviazgo transparente permite que todo lo que
está a la vista se pueda tratar, discutir, mejorar y valorar
desde un ángulo positivo y acertado. Las parejas de novios que
logran este tipo de relación y consiguen durar en el tiempo
tienen muchas garantías de vivir a futuro un matrimonio feliz,
estable y duradero.
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