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En la casa de los papás vivimos en el paraíso, pero no nos damos cuenta porque en esa casa somos los consentidos y las responsabilidades que cargamos sólo corresponden a nuestra persona. Todo lo relacionado con la casa camina de forma mágica, por ejemplo, el refri siempre esta surtido, la despensa tiene de todo y la comida siempre está lista para cuando tienes hambre y a la hora correcta. |
¿Y que pasa el día que salimos de ese paraíso? De pronto nos encontramos que todo funcionaba también porque había una persona encargada de esto –tu mamá seguramente- quien se encargaba de mantenerlo todo en ese estado. Claro está que al comenzar una vida independiente, cae sobre nuestros hombros ese trabajo y nos hace responsables sobre la calidad y la cantidad de alimento que consumimos.
Al principio todo parece fácil pero después…ir al super puede convertirse en una especie de castigo. Incluso podemos pasar por la etapa de pedir domicilios a la hora de cenar (pizzas, tacos, fast food en general). Sin embargo no es tan difícil. Lo que se necesita es planeación y organización.
1. Planeación: el primer paso es decidir qué es lo que te gusta comer y lo que más consumes como ensaladas, sopas, botanas, refrescos, carnes frías, postres, entre otros.
2. Organización: después de saber qué es lo que te gusta, has una lista con lo que necesites y decide con qué frecuencia quieres ir a hacer tu despensa, si cada semana, cada 15 días o cada mes, según tus necesidades.
Así lograrás una buena organización y hasta te divertirás haciendo el super. Una vez hecha la despensa, en tu casa organiza de acuerdo a la clase de productos condimentos, verduras, frutas, carnes, especias, enlatados etc. para que al momento de cocinar sepas donde esta cada cosa, recuerda que son tus materiales de trabajo.