Articulos de bodas
 

  Peleas en pareja

 

 

E

ntre otros motivos, es interesante ver los resultados obtenidos luego de un estudio que realizó la consultora TNS NIPO para la empresa Philips acerca de la posesión del control remoto. Sí, aunque parezca una broma no lo es; parece que el 46 por ciento de las parejas españolas comienzan una discusión por causa de la posesión del control remoto de la tv. Según la encuesta los españoles son lo que más discuten por poseer el control y es el detonante de una de cada cuatro discusiones de pareja. El estudio también ha descubierto que las mujeres españolas son las que más posesivas se demuestran por tener el control. El 46 por ciento de los hombres asegura que es importante tener el control, mientras que sólo el 19 por ciento dice considerarlo irrelevante. España también figura en esta encuesta como el país europeo que más controles remoto posee por cada hogar, con más de cuatro controles por hogar. Le siguen los franceses, daneses, alemanes e italianos. Según los directivos de la empresa Philips, uno de los datos más interesantes sobre este estudio es que las personas poseen un vínculo emocional con el control remoto. El control remoto es sólo un ejemplo de muchos otros aspectos de la vida en pareja que generan situaciones de discusión a causa del poder que otorga el tener "control" sobre el mundo que nos rodea.

 

Como ya hemos hablado en diversas ocasiones y respecto a la vida en pareja como contraste de la vida en soltería, muchas personas piensan que casarse es simplemente seguir con sus vidas de siempre creyendo que la única diferencia es que ahora tienen 'alguien que los acompaña': una esposa o un esposo. Pensar el matrimonio desde esa perspectiva es un error demasiado grande y que seguramente será el motivo de una ruptura prematura de la relación. Cuando se habla del noviazgo como la etapa en la cual la pareja tiene oportunidad de ir conociéndose y acostumbrarse el uno al otro, pocas veces se evalúan las libertades personales más simples y cotidianas. Una de esas 'libertades' cotidianas es lo que cada cual hace cuando está en su casa sin la compañía del otro. Ver televisión es una de esas libertades, escuchar música o hasta leer un libro. Existe un espacio en la intimidad de nuestras vidas en soltería que no compartimos con nadie, pues aunque vivamos con nuestros padres tenemos nuestra propia habitación donde generalmente tenemos nuestra propia tv, nuestro equipo de música y donde hacemos lo que nos dé la gana sin tener que rendirle cuentas a nadie. Pero esa porción de intimidad está destinada a desaparecer indefectiblemente luego del matrimonio. La habitación donde dormiré ya no es mía solamente, la tv que allí esté tampoco y el derecho a ver televisión estará compartido. Muchos otros aspectos de la vida cambian drásticamente durante el matrimonio porque mucho de lo que se hacía siendo soltero ahora debe compartirse. Si esto se entendiera fácilmente, los datos arrojados por el estudio serían muy diferentes. Sin embargo las parejas jóvenes olvidan evaluar lo que deberán sacrificar de su vida en soltería para poder acceder a una vida en matrimonio.

 

Obviamente por más que entre los novios exista un alto porcentaje de igualdad de gustos, es evidente que siempre habrá diferencias a la hora de elegir cierto programa de tv, cierta película o tal o cual concierto de música. No es cuestión de 'poseer' el control remoto para sentirse con la determinación de ejercer el poder. Generalmente las parejas deben negociar las alternativas y esto es lo que hacen sin darse cuenta cuando están eligiendo entre los dos "qué es lo que van a ver" de manera compartida. Pero tal vez existan momentos en los cuales esa negociación no puede prosperar dado que "él" quiere ver un partido de fútbol que esperó toda la semana y "ella" también quiere ver el final de una telenovela que siguió durante meses. Y aunque la solución es obvia ya que hoy día existe más de un televisor por cada casa, el hecho de que él vea su programa favorito en la sala mientras que ella lo hace desde la cama de su dormitorio, no resuelve el problema fundamental, que es comprender que compartir también se trata de eso, de poder tomarse el tiempo para que cada cual tenga acceso a algunos momentos de distracción donde el otro no participa. El matrimonio no es una prisión ni debería considerarse como una atadura entre la pareja. Compartir en pareja es bonito en tanto se haga de común acuerdo, pero cuando se hace por obligación o simplemente por complacer, el camino de la discusión tal vez se presente demasiado rápido en la vida de los esposos. Es lamentable que muchos confundan 'compartir' con 'aguantar'. Aguantar el ver con él algo que no te gusta no es compartir. Qué él aguante acompañarte en una tarde de tiendas de ropa y perfumes no es compartir. Sin embargo son muchos los que obligan o persuaden a sus parejas para que hagan esto, creyendo que el otro aceptará acompañarnos como un acto de compartir. Compartir es vivir juntos todas aquellas cosas que de común acuerdo decidimos que haremos entre ambos. Lo que no podemos compartir porque no somos afines debemos dejarlo a discreción del otro, dándole su espacio para que lo viva sin la compañía de su esposa/so pero sí tal vez acompañado de sus amigos/as.

 

Si desde el principio de tu relación, cuando aún son novios, comprendes que la vida en pareja es una sabia mixtura de compartir y a la vez dejar libre al otro en algunos aspectos de la vida, entonces estás preparado para el matrimonio. Pero si piensas que la pareja es una "asociación" afectiva donde cada cual lucha por establecer el poder del control sobre el otro, entonces deberías replantearte tu decisión de querer vivir una vida de matrimonio, ya que ese enfoque errado sólo puede conducir al fracaso de la pareja. Aún cuando muchos piensan que tendrán decisiones compartidas, la verdad es que en el fondo de sus pensamientos saben que las 'decisiones importantes' las tomarán ellos. Y este es el iceberg que muestra sólo la punta de la realidad, y luego con el tiempo la enorme masa de realidad emerge y las diferencias entre ambos miembros de la pareja se hacen tan evidentes que no queda más camino que la disolución. Por eso es importante pensar en la pareja desde el noviazgo como un ente matrimonial. Uno de los peores enemigos de la vida en matrimonio es la "fantasía" que se tiene de él durante el noviazgo. El matrimonio es un trabajo en equipo, una experiencia maravillosa si se entiende su propósito y su manera de fluir. El matrimonio representa un paso demasiado importante en la vida para tomarlo a la ligera. Hoy día el papel de la mujer en el matrimonio ha cambiado notablemente frente al modelo de matrimonio machista del siglo pasado, y aunque todavía existan resabios de ese modelo, el cambio ya está en plena marcha. La mujer tiene hoy un papel activo en cuanto a decisiones y participación dentro de la pareja, lo cual la coloca frente al hombre en lugar de igualdad y donde la palabra 'compartir' en la pareja toma un sentido pleno y auténtico.


 

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