
Como solucionar los
problemas de pareja
Pareja
Una
de las causas que llevan a más cónyuges a una convivencia
insatisfactoria es su falta de habilidad para exponer los
problemas que van surgiendo y para buscarles soluciones
adecuadas. Algunas parejas están tan aferradas a la falsa idea
de que los matrimonios felices no discuten que evitan como el
fuego afrontar sus diferencias. Desgraciadamente, éstas no
desaparecen porque se las deje de lado. Otros cónyuges, en
cambio, no tienen dificultades para expresar abiertamente lo que
les disgusta, pero se quedan en el campo estéril de la queja,
sin pasar a buscar una solución. El resultado de estas dos
posturas, aparentemente muy diferentes, es la sensación de que
forman parte del grupo de "matrimonios con problemas".
Sin embargo, todos los cónyuges, tanto los felices como los
conflictivos, tienen problemas. Éstos no sólo son inevitables,
sino que, lejos de ser algo catastrófico, suponen un aviso de
que un aspecto de la relación debe ser reajustado o modificado.
De echo, acaban siendo el termómetro que mide el grado de unión
de la pareja, ya que si bien pueden ser una oportunidad para
crear lazos de unión más sólidos, también pueden ser la excusa
perfecta para una ruptura.
Las parejas que consiguen edificar una convivencia satisfactoria
parten de esta concepción realista de los problemas. Ni rehuyen
discutir ni buscan la pelea, pero en cuanto surge una
dificultad, sea interna o externa al matrimonio, se unen en un
frente en común, exponen el tema y buscan una solución que sea
satisfactoria para ambas partes.
El primer paso, pues, es exponer el problema. ¿Cómo lo hacen?
·
Eligen el lugar y el momento adecuados.
·
Tienen claro el objetivo. Antes de empezar a hablar, se preguntan:
¿Qué quiero conseguir?, ¿Cómo voy a decirlo?, ¿Por qué necesito
exponer esto?.
·
Empiezan con un comentario positivo y a continuación exponen lo que
les preocupa. Así, le dejan claro al cónyuge que le siguen
queriendo aunque un aspecto concreto de la relación no les
guste.
·
Emiten mensajes "yo". Comunican los sentimientos que experimentan
ante la actitud del otro, pero sin culpabilizarlo.
·
Son autocríticos. Reconocen su parte de responsabilidad.
·
Tratan un solo problema en cada ocasión.
·
Son objetivos. Centran sus energías en buscar soluciones, en lugar
de enlodarse en disquisiciones acerca de quién es el culpable,
qué causó el conflicto, etcétera.
Una vez expuesto el problema hay que buscar una solución. Es
importante que el acuerdo sea:
·
Asequible, escalonado y reforzante. Es fundamental partir con
ciertas garantías de éxito, así que se ha de proponer cambios de
conductas negativas y no cambios imposibles de carácter o de
formas de ser. Para que una solución sea buena, los dos cónyuges
deben tener la impresión de que ambos van a salir beneficiados
en el cambio. Un acuerdo que humille a uno debe desestimarse.
·
Específico. Ambos miembros de la pareja han de delimitar muy
bien qué conductas van a cambiar, cuándo y dónde.
<- Volver a mas artículos
protocolo en el banquete de boda,
como comportarse ne un banquete