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Siglo IX desde esa fecha hasta la actualidad el
vestido de novia ha experimentado cambios en cuanto
a forma, color y estilo. Se tienen pruebas de que los vestidos de novias de la Roma Antigua eran una pieza clave de los rituales de boda que celebraba dicha sociedad, mientras que la mayoría de los matrimonios egipcios tenían como protagonista el color blanco. |
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En
nuestros días la mayoría de las novias se casan de blanco como
símbolo de su inocencia, pureza y/o virginidad, pero no todo el
tiempo fue así, pues antes del 1840, cuando la reina Victoria
utilizó un vestido de este color en su boda, muchas mujeres
utilizaban el plateado para casarse. Y no sólo el color ha
cambiado, sino el significado de su uso, por ejemplo: el vestido
que vestían las mujeres en 1910, blanco, largo y sin escote,
representaba riqueza y opulencia.
En
los años 20 el vestido dejaba al descubierto las piernas de las
novias, pues se llevaban cortos y confeccionados con terciopelo.
En la década de los años 30 los vestidos de novia se usaban más
ajustados al cuerpo, por lo que las mujeres se veían más
sensuales. Durante los 40, en plena Segunda Guerra Mundial, los
vestidos de novia que prevalecieron fueron los trajes de sastre
e incluso los de dos piezas.
El gran creador de los años 50 que pone fin a los tristes días
de guerra es Christian Dior, pues gracias a él los vestidos de
novia comienzan a tener más glamour que nunca. El estilo de los
años 60 y 70 se caracterizó por tener un toque infantil; los
trajes tenían botones y mangas largas que terminaban en puños;
los velos más usados eran cortos.
En la década de los 80 los vestidos pasaron a ser verdaderas
obras de arte, cuyos diseños y accesorios se vieron determinados
por la creatividad de los diseñadores de moda más refinados, el
vestido de Lady Di es el ejemplo más claro de este período. En
los 90 el minimalismo se apoderó de los vestidos de novia,
quedaron en el pasado los trajes con excesivos detalles o
accesorios, pues la sencillez y elegancia fueron la base de esta
tendencia.
Es así que el vestido de novia se ha convertido en una pieza
emblemática de la moda mundial, pues los cambios que ha
experimentado y representado son realmente determinantes en las
tradiciones actuales.